Cuarto Viernes de Cuaresma. Terminamos hoy los Vía Crucis de esta Cuaresma con el texto que nos presentan desde la Santa Escuela de Cristo. Ésta conmemora este año el décimo aniversario de la declaración del Beato Juan de Palafox, cofundador de la Escuela. Se ha recuperado el Vía Crucis del Viernes Santo de 2011. En él nos preparábamos para ese gran día de la beatificación.

 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

ORACIÓN INICIAL

Señor Jesucristo, que por nuestra salvación aceptaste recorrer el camino de la cruz, atiende la plegaria que hacemos hoy al acompañarte en este Vía Crucis. Para eso tenemos tu palabra en el Evangelio y el mensaje de Juan de Palafox y Mendoza, ministro tuyo y cofundador de la Escuela. Meditando en ellos queremos pedirte que nos sigas acompañando en esta Cuaresma, en el camino hacia la Pascua.

 

PRIMERA ESTACIÓN: JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

            “Si sueltas a ése no eres amigo del Cesar: Todo el que se hace rey va contra el Cesar”. Pilato, al oír estas palabras, sacó fuera a Jesús y se sentó en el tribunal”.

REFLEXIÓN:

«¿Pues qué hacía el salvador sino establecer buena doctrina, enmendar, corregir, advertir y para esto curar, remediar, dar la salud a los cuerpos y la virtud a las almas? Y dicen que revolvía a Israel, porque no lo dejaba quieto, pacífico, sosegado en el sueño de sus vicios. Esta es la paz que tanto aborrece el Señor, cuando dice: Que había paz en su pueblo, y no había paz. Había paz al pecar y no había paz al merecer». 

ORACIÓN

Padre, recordando al obispo Juan de Palafox, te pedimos por las autoridades y gobernantes. Que sean más justas que aquellas que te condenaron. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

SEGUNDA ESTACIÓN: JESÚS CON LA CRUZ A CUESTAS

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

            “Llamando a la multitud a la vez que a sus discípulos, dijo a todos: “El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”. 

REFLEXIÓN:

«Después para alivio de sus penas le mandaron que cargase con la cruz sobre sus hombros; y ésta fue otra injusticia cruel, pues no hay corazón de bronce que no se compadezca, aún del más culpado, al tiempo que lo llevan al suplicio».

ORACIÓN:

Padre, que nuestra oración, nuestro sacrificio y nuestra colaboración sirvan para erradicar esa cruz que es el hambre y la pobreza en el mundo. Así estaremos  construyendo un mundo más justo como lo hizo el Obispo Palafox. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

TERCERA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

            “Con todo, eran nuestros sufrimientos los que llevaba, nuestros dolores los que le pesaban, mientras nosotros le creíamos azotado, herido por Dios y humillado.

REFLEXIÓN:

«Luego vierais, fieles, que clavando duramente al Redentor en aquel santo madero, al levantarlo aquellos crueles ministros de la injusticia, se admirarían los cielos y causaría dolor y lágrimas a la tierra, viendo que toda la fuerza del dolor de la parte superior, cayó sobre la parte inferior de aquel Sacrosanto Cuerpo».

ORACIÓN:

Padre, recordando al obispo Juan de Palafox, te pedimos por los niños. Que todos tengan a su lado unos padres que los protejan y les ayuden a crecer en la fe. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

CUARTA ESTACIÓN: JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

            “Simeón los bendijo y dijo a María “Este niño será signo de contradicción, y una espada atravesará tu alma, para que sean descubiertos los pensamientos de muchos corazones”.

REFLEXIÓN:

«Y aunque la Virgen Santísima sabía que iba envuelta la Redención del género humano en la muerte de su Hijo y que era decreto del Padre Eterno y lleno de bienes innumerables; todavía este conocimiento no minoraba el dolor ni el llanto, viendo con no ponderable pena al Hijo de Dios ofendido de sus mismas criaturas y que le fabricaron la muerte al que les había dado la vida.».

ORACIÓN:

Padre, por intercesión de María, Madre de todos los creyentes y mediadora del beato Palafox, te pedimos por la Iglesia universal y por nuestra Comunidad parroquial. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

QUINTA ESTACIÓN: EL CIRINEO AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

            “Obligaron a llevar la cruz de Jesús a uno que pasaba por allí, Simón de Cirene, que venía del campo, el padre de Alejandro y de Rufo”.

REFLEXIÓN:

«Al fin, con increíble fatiga, partió el Señor al monte Calvario, mandado de los ministros de Pilatos, a quien gobernaban los fariseos y escribas y a éstos el mismo demonio; y debiéndoles de parecer que iba su divina Majestad con más lentos pasos al suplicio por traerla sobre sí, hicieron que la llevase Simón Cirineo, para que tuviese efecto más aprisa su maldad, viniendo en ello el Señor, para que tuviese efecto más aprisa su remedio y redención».

ORACIÓN:

Padre, recordando al obispo Juan de Palafox, te pedimos por los emigrantes, por las personas que tienen que abandonar su tierra en busca de mayor justicia y prosperidad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

SEXTA ESTACIÓN: LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

            “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde el principio del mundo”.

REFLEXIÓN

«Llegaron a lo alto de aquel monte doloroso, acompañado de diferencia de afectos de hombres y mujeres que iban siguiendo a su Redentor: los buenos, llorando una inocencia tan pura, entre penas tan crueles; los malos, dando fuego a su maldad, multiplicando tormentos».

ORACIÓN

Padre, también queremos pedirte por las vocaciones: al sacerdocio y la vida religiosa. Que mantengas a tus sacerdotes fieles a su ministerio, preocupación que tuvo como pastor el obispo Palafox. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

SÉPTIMA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

            “Os tomaré de entre las gentes donde estáis, os recogeré de todos los países y os conduciré a vuestra tierra. Infundiré mi Espíritu en vosotros, y haré que viváis según mis preceptos”.

REFLEXIÓN

«La mayor maldad que intervino en su sentencia, querer dar a entender que nadie lo condenaba y crucificaba, cuando todos le estaban crucificando: los sacerdotes con la rabiosa acusación, los testigos con la falsa deposición, Pilatos con la perversa omisión y remisión, Herodes con la irrisión. Y de aquí se deduce, que no consiste la inocencia del juez en apartar las manos de lo malo, sino en defender y amparar lo bueno».

ORACIÓN

Padre, recordando al obispo Juan de Palafox, te pedimos por los jóvenes. Te suplicamos que nos ayudes a hacerles descubrir los verdaderos valores en la vida. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

OCTAVA ESTACIÓN: JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

            “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos”.

REFLEXIÓN

«Al subir por las faldas de aquel monte, viendo a las hijas de Israel que lloraban de verlo subir así, se puso a llorarlas a ellas, teniendo presente la destrucción de aquella traidora ciudad, pagada justamente en sus ruinas la maldad de los que entonces la gobernaban, y ardiendo su caridad en medio de tantas penas y ofensas». 

ORACIÓN

Padre, acoge el llanto de tantas y tantas mujeres que en nuestro mundo sufren la violencia, la discriminación y la injusticia. Concede a los matrimonios el don del amor. Refuerza su afecto, el amor y cariño que sembró en su entorno el obispo Palafox. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

NOVENA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

            “Se anonadó a sí mismo tomando la naturaleza de siervo, en su condición de hombre se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz”.

REFLEXIÓN

«¡Oh dolor mayor que todo dolor! ¡Ver que mis culpas concurriesen con los malos al haceros padecer, y no concurran con los buenos al llorar! ¿Sobre qué caen tantas penas, Jesús mío? ¿Han de ser penas en Vos, las que son culpas en mí? ¡Oh dolor mayor que todo dolor!».

ORACIÓN

Padre, en las caídas anteriores de tu Hijo hemos puesto bajo su protección a los niños y a los jóvenes, en esta tercera caída, recordando al obispo Juan de Palafox, queremos pedirte por los ancianos. Para que los años no supongan un peso excesivo y nosotros sepamos, devolverles ahora todo lo que ellos nos dieron antes. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

DÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

            “Para que se cumpliera la Escritura: ‘Se repartieron mis vestidos y echaron a suertes mi túnica’. Es cabalmente lo que hicieron los soldados”.

REFLEXIÓN

«Así como llegó a lo alto del Calvario, quitaron violentamente las vestiduras sagradas del cuerpo del Creador, de aquel que vistió el cielo de planetas y de estrellas, el mar de peces, al viento de aves, la tierra de variedad de plantas y de animales; y lo cual es más, al hombre de potencias, facultades y sentidos y de su imagen, hermosura y semejanza. Desnudaron su grandeza, porque fue necesario que se desnudase para vestir nuestra pobreza y miseria». 

ORACIÓN

Padre, te pedimos por los parados y por las personas que no encuentran trabajo. Que se insertan en la sociedad, que tengan la justicia y dignidad, por las que luchó el obispo Palafox. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

UNDÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

            “Como levantó Moisés la serpiente en el desierto, así será levantado el Hijo del hombre, para que quien crea en Él tenga vida eterna. 

REFLEXIÓN

«Tendieron al Salvador sobre la Cruz, midiendo su poder y su virtud con las penas que le daban. Taladraron con duros clavos de hierro sus santas manos y pies, nunca tan duro fue el hierro; pareciendo que pretendía la providencia divina hacer pródiga la gracia en las manos, al abrirse las heridas y derramar tanta sangre, repartirnos sus gracias y detener a la justicia en los pies, al castigar nuestras culpas».

ORACIÓN

Padre, recordando al obispo Juan de Palafox, te pedimos por la paz. Te suplicamos ayuda para no crucificar a nadie y seamos instrumento de la paz. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

DUODÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA CRUZ

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

            “Y Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, exhaló su espíritu”. 

REFLEXIÓN

«Mi modo de entender, la relación de que se rompió el velo, que se estremeció la tierra y que se hicieron pedazos los peñascos, fue una tácita, aunque clara reprensión a los racionales de que no hicieron sentimiento en la muerte del Señor, cuando lo hacían las cosas inanimadas e insensibles». 

ORACIÓN

Padre, por el sacrificio de la muerte en la cruz de tu Hijo, te pedimos por el descanso en paz de los fieles difuntos. Al recordar su Pasión y su Muerte tenemos muy presente su Resurrección. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

DECIMOTERCERA ESTACIÓN: JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ Y ENTREGADO A SU MADRE

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

            “Mas al llegar a Jesús, y verlo muerto, no le quebraron las piernas; pero uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza, y seguidamente salió sangre y agua”.

REFLEXIÓN

«Uno de los argumentos evidentes de la credulidad de nuestra Ley es, que tomó fuerzas donde los demás las pierden. Porque siempre que muere el legislador o sectario castigado, descaecen sus leyes o sus errores; pues cortada la cabeza no queda fuerza en los miembros. Pero en la Ley del Señor murió su Divina majestad blasfemado, crucificado, despreciado; y no obstante eso, quedando la Ley en su Madre y pocos discípulos afligidos. Y así los corazones atribulados se animaron desde entonces, los perseguidos se unieron, los incrédulos creyeron y todos se confortaron».

ORACIÓN

Padre, recordando al obispo Juan de Palafox, te pedimos por nuestra Ciudad. Que sepamos aceptar el don de Tú presencia y acogerte en medio de nosotros. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

DECIMOCUARTA ESTACIÓN: JESÚS ES PUESTO EN EL SEPULCRO

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

            “José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia, y lo depositó en su propio sepulcro nuevo, que había hecho cavar en la roca”.

REFLEXIÓN

«Qué duda hay que la Magdalena lloraría también con lágrimas amorosas a su Dios y Señor muerto; y la que lavó sus pies con las fuentes de sus ojos y limpió el polvo con sus cabellos, mejor lavaría con ellas y limpiaría con ellos sus llagas y noble sangre. San Juan, discípulo amado de su dulce Redentor y de su Dios, qué duda hay que tendría pena igual y proporcionada a la caridad ardiente; y a ese paso las Marías y José y Nicodemo, los cuales pusieron aquel santísimo Cuerpo en un monumento nuevo; porque quiso fuese virgen su sepulcro en la muerte, como lo fue su tálamo preciosísimo en su santa Encarnación y Nacimiento, y tuviesen consonancia el tálamo al encarnar y el túmulo al morir». 

ORACIÓN

Padre, al llegar al final del este recorrido acompañando a tu Hijo, por su sacrificio en la cruz, te pedimos por la institución de la Santa Escuela de Cristo. Por la de Orduña y por las que existen en el resto del mundo. Que sus Hermanos sigan el ejemplo del Maestro, como lo hizo Juan de Palafox y Mendoza. Que el testimonio de su vida y obra sea  ejemplo para los Hermanos del siglo XXI. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

ORACIÓN FINAL

Oh Jesús, Maestro y Pastor de nuestras almas que <<pusiste a Juan y a la Iglesia al amparo de la Virgen, Madre de Misericordia, de amor, de gracia, de caridad y socorro>> haz que por su intercesión seamos buenos hijos tuyos, y al igual que el obispo Juan de Palafox, alcancemos la gracia de trabajar por tu reino.

            Próxima a cumplirse una década de su beatificación te pedimos, con insistencia, por el fin de la causa de nuestro Beato:

Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,

te damos gracias porque has querido darnos

en el obispo Juan de Palafox y Mendoza

un modelo de pastor bueno y fiel,

entregado al servicio de la Iglesia

y al bien de los más pobres y necesitados;

glorifica en tu Iglesia a este siervo tuyo

que gastó su vida por tu gloria y

por la salvación de los hombres y,

glorifícale con los signos que reservas

a los elegidos para bien de tu Iglesia.

Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo,

y por intercesión de su Madre Santísima. Amén.

 

VICTORIA, TU REINARÁS, OH CRUZ, TU NOS SALVARÁS.

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