LOS SANTOS DE LA PUERTA DE AL LADO

 

         Reflexionábamos el domingo pasado en el legado que nos había dejado Felipe Neri y cual es su enseñanza para nuestros días. Pocos años después de su canonización aquel 12 de marzo de 1622, se funda la primera Santa Escuela de Cristo en Madrid -Escuela Madre- (1653). Los fundadores además de tomar modelo en la institución fundada por San Felipe, le ponen a él como el Patrón del instituto. Él será pues el modelo para los Hermanos y Hermanas a lo largo del tiempo.

         Siglos después, cuando estamos celebrando los 400 años de ese glorioso día ¿sigue sirviendo de modelo la vida y obra de San Felipe Neri? ¿Los Hermanos y Hermanas nos acordamos de él sólo cuando llega la circular que anuncia su festividad? ¿Leemos su vida, su obra, los escritos sobre él? ¿Intentamos imitarle en la oración, la predicación y la recepción de los Sacramentos?

         El Papa en la Exhortación Apostólica Gaudete et Exsultate nos dice que Los santos que ya han llegado a la presencia de Dios mantienen con nosotros lazos de amor y comunión (Gaudete et Exsultate, n. 4). Por ello debemos tender, desde nuestro corazón, el hilo que nos enlaza con la Iglesia triunfante. Nuestra relación con el Maestro nos debe llevar a pedirle que escuche también a nuestros intercesores que abogan por nosotros cuando los tenemos presentes.

         No sólo tenemos a los grandes santos. A la Santísima Virgen María, Madre de los Dolores. A San Felipe Neri o los otros 4 grandes Santos que canonizaron junto a él: Francisco Javier, Ignacio de Loyola, Isidro Labrador Teresa de Jesús. Tenemos también, como dice el Papa «a los santos de la puerta de al lado»: «No pensemos sólo en los ya beatificados o canonizados. El Espíritu Santo derrama santidad por todas partes, en el santo pueblo fiel de Dios, porque «fue voluntad de Dios el santificar y salvar a los hombres, no aisladamente, sin conexión alguna de unos con otros, sino constituyendo un pueblo, que le confesara en verdad y le sirviera santamente». (Gaudete et Exsultate, n. 6)

         Que bellas palabras para aplicarlas en nuestras familias a los antepasados. Ellos también están junto al Maestro mediando por nosotros: padres, abuelos, hermanos…

         Que bellas palabras para aplicarlas en la fraternidad de nuestra Escuela de Cristo. El ejemplo de los Hermanos y Hermanas que nos precedieron, a los que imitábamos.

         Pero también que bellas palabras para aplicarlas en la hermandad de los que Hermanos y Hermanas que conformamos hoy la Escuela y que juntos rezamos, portamos los pasos, trabajamos… peregrinamos hasta la Ciudad Santa al encuentro con el Maestro. Dejémonos estimular por los signos de santidad que el Señor nos presenta a través de los más humildes miembros de ese pueblo que «participa también de la función profética de Cristo, difundiendo su testimonio vivo sobre todo con la vida de fe y caridad». (Gaudete et Exsultate, n. 8).

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