Siguiendo con el material para los Hermanos y Hermanas y personas visitantes de la página, para los viernes de Cuaresma proponemos el ejercicio del Vía Crucis. A todos los que no acudan al templo, os animamos a seguir, desde la TV y otros medios digitales, todas las celebraciones y oraciones que se ofrecen.

 

VIA CRUCIS POR LA PAZ

 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

MONICIÓN Y ORACIÓN INICIAL

Empezamos con los Vía Crucis cuaresmales, momentos de oración y reflexión acompañando a Jesús en el camino a la Cruz y posterior Resurrección. El Papa Francisco ha hecho un llamamiento especial a la Oración por la Paz entorno al Miércoles de Ceniza, y por eso, hoy, junto al Grupo de Caritas Parroquial realizamos este Vía Crucis por la Paz..

 

Señor, queremos acompañarte en tu camino de cruz; ayúdanos a recorrerlo con el amor con que tú lo atravesaste. Abre nuestros corazones al amor, a fin de amarte a Ti y a nuestros hermanos, donde Tú sigues misteriosamente presente, aún en el rostro de los más pequeños e insignificantes. Danos la capacidad de comprender el valor del perdón, de la amistad, de la solidaridad, de la honestidad, la reconciliación y la paz, necesarios para construir el mundo que tú quieres: un mundo de hermanos, donde lo más importante sea la persona y no el mercado, la dignidad y no el engaño, la vida y no la muerte. Amén.

 

PRIMERA ESTACIÓN: JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 

            ““Si sueltas a ése no eres amigo del Cesar: Todo el que se hace rey va contra el Cesar”. Pilato, al oír estas palabras, sacó fuera a Jesús y se sentó en el tribunal».”

 

REFLEXIÓN:

El mundo está iniciando su etapa más peligrosa desde hace décadas. El marcado incremento de las guerras en los últimos años está desbordando nuestra capacidad de afrontar las consecuencias. Desde la crisis mundial de los refugiados, nuestro fracaso colectivo a la hora de resolver conflictos está engendrando nuevas amenazas y emergencias. Incluso en sociedades pacíficas, la política del miedo está provocando más violencia y exclusión. Entre otros conflictos recordamos la guerra de Siria, el conflicto entre la India y Pakistán, disputa en el mar de China Oriental, tensión en Asia oriental, la actual guerra de Ucrania…

 

ORACIÓN:

Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros. Padre, dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

SEGUNDA ESTACIÓN: JESÚS CON LA CRUZ A CUESTAS

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 

            “Llamando a la multitud a la vez que a sus discípulos, dijo a todos: “El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”.

 

REFLEXIÓN:

En la actual situación nuestra vida es una vida amenazada. Vivimos angustiados. Nos sentimos frágiles. Tenemos miedo. Hoy los países padecen guerras que desencadenan las organizaciones terroristas y otras las provocan los países para prevenir la misma guerra. Las multinacionales de las armas florecen. Aparece el choque de las civilizaciones. Sufrimos violencia en nuestra vida ordinaria de relaciones, en la calle, en el trabajo. Es fácil recurrir a la violencia para hacer valer el propio interés o para hacer notar la presencia…

 

ORACIÓN:

Hermanos míos, estoy informado que existen discordias entre vosotros. Padre, dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

TERCERA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 

            “Con todo, eran nuestros sufrimientos los que llevaba, nuestros dolores los que le pesaban, mientras nosotros le creíamos azotado, herido por Dios y humillado.

 

REFLEXIÓN:

La violencia física es una de las principales causas de muerte. Poner fin a esta violencia física es sin duda importante, pero no es suficiente. El concepto moderno de violencia estructural pone de manifiesto que podemos matar sin necesidad de recurrir a la violencia directa. No hace falta, por ejemplo, emplear armas contra los etíopes o contra los mozambiqueños para que mueran antes de tiempo. Basta negarles los recursos alimentarios y la atención sanitaria que necesitarían para llegar a sobrevivir.

 

ORACIÓN:

Pero si tenéis en vuestro corazón amarga envidia y espíritu de contienda, no os jactéis ni mintáis contra la verdad. Padre, dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios.  Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

CUARTA ESTACIÓN: JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 

            “Simeón los bendijo y dijo a María “Este niño será signo de contradicción, y una espada atravesará tu alma, para que sean descubiertos los pensamientos de muchos corazones”.

 

REFLEXIÓN:

La Virgen Santísima sabía que iba envuelta la Redención del género humano en la muerte de su Hijo y que era decreto del Padre eterno. Nunca valoró responder con violencia a la violencia, eso, en el mejor de los casos, solo lleva a un enorme sufrimiento. En la actualidad las grandes cantidades de recursos que se destinan a fines militares son sustraídas de las necesidades cotidianas de los jóvenes, de las familias en dificultad, de los ancianos, de los enfermos, de la gran mayoría de los habitantes del mundo.

 

ORACIÓN:

Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odien, por eso. Padre, dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamada hijas de Dios. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

QUINTA ESTACIÓN: EL CIRINEO AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 

            “Obligaron a llevar la cruz de Jesús a uno que pasaba por allí, Simón de Cirene, que venía del campo, el padre de Alejandro y de Rufo”.

 

REFLEXIÓN:

Son muchas las causas que destruyen la paz e impiden su construcción. Una de las más importantes es: la profunda desigualdad social mundial. Desigualdad que se expresa en el simple hecho de que alrededor del 1% de multibillonarios controlen la gran parte de los ingresos mundiales, es decir, ingresos altísimos para unos pocos y pobreza infame para las grandes mayorías.

 

ORACIÓN:

Frutos de justicia se siembran en la paz para los que procuran la paz, por ello Padre, dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

SEXTA ESTACIÓN: LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 

            “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde el principio del mundo”.

 

REFLEXIÓN:

La violencia doméstica es una muerte segura para muchas mujeres hoy, también en nuestro mundo. Según las estadísticas, el lugar más peligroso para las mujeres es su propia casa, su propia familia. Todo ello, cuando históricamente, han sido pieza fundamental para la evolución de la humanidad, como la propia Verónica quiso enjugar y acompañar en el sufrimiento del propio Jesús, en el camino a la Cruz.

 

ORACIÓN:

Mirad que yo os envío como ovejas en medio de lobos, por ello Padre, dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

SÉPTIMA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 

            “Os tomaré de entre las gentes donde estáis, os recogeré de todos los países y os conduciré a vuestra tierra. Infundiré mi Espíritu en vosotros, y haré que viváis según mis preceptos”.

 

REFLEXIÓN:

La guerra no nace en los campos de batalla, entre soldados con armas, sino en la misma casa, en la intimidad de la familia o de la propia institución. Mucho antes de empezar a guerrear, matar personas o destruir naciones, ya hemos matado a las personas mentalmente. La construcción de la paz se inicia por el corazón de la persona. Porque en el corazón se genera la violencia, de él proceden el orgullo y la prepotencia que la engendran.

 

ORACIÓN:

Y que la paz de Cristo presida vuestros corazones, pues a ella habéis sido llamados… por eso Padre, dichosas las personas que construyan la paz porque serán llamadas hijas de Dios Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

OCTAVA ESTACIÓN: JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 

            “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos”.

 

REFLEXIÓN:

Necesitamos parar la espiral de violencia que se origina desde el fondo de nuestro interior y desarmar nuestras conciencias. Pero la construcción de la paz no se agota en el interior, pasa por la familia, la comunidad cristiana, por la Iglesia, la sociedad… La construcción de la paz pasa también por el difícil terreno de las relaciones sociales. Y va precedida por la justicia. Para garantizar la paz es necesario luchar por el derecho al trabajo, a un salario digno, a unos ingresos mínimos de subsistencia para quienes no puedan trabajar, a la igualdad de oportunidades en el acceso a la educación, la salud…

 

ORACIÓN:

Habéis oído que se dijo: ojo por ojo y diente por diente. Pero yo os digo que no hagáis frente al que os hace mal… Por eso Padre, dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

NOVENA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 

            “Se anonadó a sí mismo tomando la naturaleza de siervo, en su condición de hombre se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz”.

 

REFLEXIÓN:

En el año 2000 apareció la llamada “La Carta de la Tierra”, que fue el producto de un diálogo intercultural que se llevó a cabo durante una década a nivel mundial en torno a diversos objetivos en común y valores compartidos. Esta carta aportó una definición rica de la paz: «la paz es la plenitud que resulta de las relaciones correctas con uno mismo, con otras personas, otras culturas, otras formas de vida, con la Tierra y con el Todo del cual formamos parte». Sin estas relaciones correctas, esto es la justicia, nunca disfrutaremos de la paz.

 

ORACIÓN:

Si la casa es digna, llegue a ella vuestra paz; mas si no es digna, vuestra paz se vuelva a vosotros, por eso Padre, dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

DÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 

            “Para que se cumpliera la Escritura: ‘Se repartieron mis vestidos y echaron a suertes mi túnica’. Es cabalmente lo que hicieron los soldados”.

 

REFLEXIÓN:

Para conseguir la paz se necesita valor, mucho más que para hacer la guerra. Se precisa valor para decir sí al encuentro y no al enfrentamiento; sí al diálogo y no a la violencia; sí a la negociación y no a la hostilidad; sí al respeto de los pactos y no a las provocaciones; sí a la sinceridad y no a la doblez. Para todo esto se requiere valor, mucho valor y una gran fuerza de ánimo. La paz de Dios es un don suyo, pero es tarea nuestra difundirla. Somos gentes de la no violencia. La no violencia exige, ante todo, la no cooperación con el mal y la denuncia pública de las injusticias. Nuestras “armas” se reducen a la fuerza de la verdad.

 

ORACIÓN:

Os dejo la paz, mi paz os doy: no os la doy como la da el mundo. Por eso Padre, dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

UNDÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 

            “Como levantó Moisés la serpiente en el desierto, así será levantado el Hijo del hombre, para que quien crea en Él tenga vida eterna».

 

REFLEXIÓN:

Nadie olvida una ofensa recibida, especialmente, cuando ésta ha tenido un relieve importante en nuestra vida. Es necesario que los recuerdos envenenados se conviertan en recuerdos pacificados. Esto no es fácil, desgraciadamente, nuestro tiempo ha descuidado la educación en el perdón y la reconciliación. Perdonar es una gracia y un proceso. Hemos de poner nombre al dolor, reconocer nuestra parte de responsabilidad y, si es posible, dialogar con la otra persona. No buscamos el castigo, llegados a este punto, sólo el perdón y la reconciliación abren la puerta a una relación nueva. El perdón es la posibilidad de cambiar las reglas del juego; dejar de culpabilizar.

 

ORACIÓN:

Y reconciliar por Él y para Él todas las cosas, pacificando, mediante la sangre de su cruz, lo que hay en la tierra y en los Cielos. Padre, dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios, Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

DUODÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA CRUZ

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 

            “Y Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, exhaló su espíritu”.

 

REFLEXIÓN:

También con nuestra “casa común” tenemos que reconciliarnos para alcanzar la paz. La contaminación, el cambio climático, la escasez de agua potable, la pérdida de la biodiversidad… son algunos de los problemas que sufre la naturaleza por la violencia que le infringimos. Es indispensable abandonar la actitud de dominio y de explotación con que nos relacionamos con ella y aprender de nuevo a mirarla con ojos contemplativos que sepan descubrir su belleza, comulgar con sus energías y desarrollar sus posibilidades. Somos cuidadores de la creación con nuestras pequeñas acciones cotidianas.

 

ORACIÓN:

Porque Él es nuestra paz: el que de los dos pueblos hizo uno, derribando el muro que los separa, la enemistad. Por eso Padre, dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

DECIMOTERCERA ESTACIÓN: JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ Y ENTREGADO A SU MADRE

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 

            “Mas al llegar a Jesús, y verlo muerto, no le quebraron las piernas; pero uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza, y seguidamente salió sangre y agua”.

 

REFLEXIÓN:

Ser constructor de paz no se puede hacer en solitario. Es importante que la paz de Dios se haga visible en una fraternidad humana. Sólo desde la fraternidad tenemos la posibilidad de que nuestro esfuerzo por la paz sirva más al bien común que a nosotras mismas. Si la Iglesia quiere ser esta fraternidad debe ofrecer algo más que un simple espacio donde se está bien; debe ser la primera realización de “los nuevos cielos y la nueva tierra”. La comunidad cristiana no es sólo medio para realizar la paz, sino que es el lugar donde la paz que andamos buscando debe recibir su primera forma.

 

ORACIÓN:

Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mí. En el mundo tendréis tribulación pero ¡animo! Yo he vencido al Mundo, por eso Padre, dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

DECIMOCUARTA ESTACIÓN: JESÚS ES PUESTO EN EL SEPULCRO

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 

            “José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia, y lo depositó en su propio sepulcro nuevo, que había hecho cavar en la roca”.

 

REFLEXIÓN:

Ser artífice de paz exige que el contacto personal con Jesucristo se haga visible en nuestras acciones concretas. Para los cristianos ser constructores de paz no es una opción. Es una “obligación sagrada” sea cual sea nuestra situación. Es una vocación a tiempo completo y, en este momento de la historia, tal vez, la más urgente de todas nuestras tareas. Es una forma de vida que compromete continuamente todo nuestro ser. Que la no violencia se trasforme, desde el nivel local y cotidiano hasta el orden mundial, en el estilo característico de nuestras decisiones, de nuestras relaciones, de nuestras acciones y de la política en todas sus formas.

 

ORACIÓN:

Gracia y paz a vosotros de parte de “Aquel que es, que era y que va a venir”. Por eso, Padre, dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

ORACIÓN FINAL:

Se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “la paz con vosotros”. Dicho esto, les mostró las manos y el costado…

 

La comunidad cristiana es constructora de paz siendo testigo de esperanza. La esperanza se asienta en la experiencia de la fe en el Dios vivo, una fe más fuerte que la violencia, la división, el juicio o la guerra. No somos un grupo de personas que se han agrupado para unir sus fuerzas y hacer que la victoria sea más probable. No. La comunidad cristiana es la expresión de una victoria ya conseguida: “la muerte ha sido vencida”, por eso, somos gentes de paz, de esperanza y agradecidas.

 

Por eso, dichosas las personas que construyen la paz porque serán llamadas hijas de Dios. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

VICTORIA, TU REINARÁS, OH CRUZ, TU NOS SALVARÁS.

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