1.- CANTO DE ENTRADA:

Regina caeli laetare, Alleluia,    /  Quia quem meruisti portare, Alleluia,

Resurrexit sicut dixit, Alleluia.  /   Ora pro nobis Deum. Alleluia.

 

2.- ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

TODOS: Te saludamos, Virgen Santa de la Antigua y te veneramos como Madre de Dios y Madre de los hombres.

UNO: Tu advocación de «La Antigua» nos recuerda que la actual Ciudad de Orduña, tuvo otro emplazamiento anterior, en los alrededores del viejo templo en que ya nuestros antepasados te rezaban y ponían en Ti su confianza, como Madre Amada de La Antigua. Con devoción se postraban delante de esta misma imagen tuya, coronada jubilosamente ahora hace 75 años, y cuyo aniversario queremos rememorar con cariño e ilusión.

TODOS: Unidos a nuestros mayores, venimos a tu presencia para felicitarte, porque has sido escogida por Dios con amor y porque Tú respondiste con fidelidad total.

UNO: Y venimos para rogarte que intercedas por nosotros, convencidos de que tu oración es valiosa para alcanzar los favores espirituales y corporales de la bondad tu Hijo nuestro Señor. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

 

3.- INTENCIÓN PARA EL OCTAVO DÍA:

A la VIRGEN DE LA ANTIGUA, reina de la paz.

 

4.- REZO DEL SANTO ROSARIO.

Al término de los 5 misterios del Rosario y antes de las Letanías, se canta tres veces:

«QUE ERES MADRE DEL AMOR

TODO EL MUNDO LO TESTIGUA,

MADRE AMADA DE LA ANTIGUA

NO NOS NIEGUES TU FAVOR.»

a cada cántico le sigue un Avemaría.

Letanías.

 

5.- ORACIÓN – MEDITACIÓN PARA EL DÍA OCTAVO

Virgen Santa de la Antigua, en tu trono leemos Regina Pacis, Reina de la Paz. Hoy te hemos vestido de verde, regalo de quienes tienen la encomienda primordial de ser defensores de la paz con las insignias bordadas de sus respectivos organismos.

En la doctrina cristiana nos enseñan a no tomar en vano el nombre de Dios. Hoy descubrimos que el nombre de la paz también es santo y digno de reverencia. Pero algunos hablan ligeramente de la paz y esconden inconfesables intereses y actitudes violentas. La fabricación y el comercio de armas sigue siendo uno de los negocios más lucrativos, junto a las drogas y la prostitución.

En este mundo la única emergencia grave contemplada en todos los países del mundo ha sido la guerra. En el conjunto de las naciones existen fuerzas armadas, sometidas a la autoridad civil, con el objetivo de disuadir a cualquier grupo violento de entorpecer la vida cívica. No siempre ha sido así. Las guerras en los países civilizados han dado paso a la diplomacia, pero no hace tanto, los conflictos armados eran continuos. El hartazgo de la guerra llevó a formular  que “la única guerra justa es contra el hambre”.

Hoy un porcentaje importante de la humanidad, 28%, vive bajo dictaduras, apoyadas por los ejércitos. Democracias por consolidar hay bastantes. Pero la humanidad en su conjunto no se ha planteado hasta ahora la necesidad de responder con organización estable a muchas situaciones gravísimas para millones de personas sin recursos: las hambrunas de África y la desertificación de grandes territorios, la propagación del ébola, conflictos étnicos con extremada violencia, y últimamente el covid-19, que ha puesto en evidencia la precariedad de la situación sanitaria en la mayoría de los lugares. Recordemos la falta de mascarillas, de respiradores, de reactivos y la tardanza en reaccionar.

Virgen de la Antigua, madre del Amor, bien sabemos que Reina de la Paz, es un bonito título, que a nosotros nos compete hacerla asequible a base de comprensión, bienquerencia, y sentido de justicia.

Ayúdanos Madre a trabajar sin desánimo por las vías del diálogo y del entendimiento, procurando que ni el maltrato ni la violencia penetren en nuestros hogares ni ciudades, que preveamos modos de superar discordia y conflicto, sin llegar ni a las manos, ni a las armas. La paz no es un don particular, ni tuyo, ni mío. Juntemos semillas de paz, para darnos mutuamente la paz.

María, eres madre y estimulas al conjunto de la humanidad, hombres y mujeres a saludarnos siempre con una mirada que diga “La paz contigo”. Haznos instrumentos útiles de  amor, perdón, unión, verdad, fe, esperanza y alegría. Amén.

 

6.- CANTO DEL OCTAVO DÍA, de Pedro Fernández de Aguirre – T.Guillín

TU ERES DE ORDUÑA RICO TESORO,

LA SANTA IMAGEN QUE VENERAMOS

LA TIERNA MADRE QUE TANTO AMAMOS,

FELIZ REFUGIO DEL PECADOR. sin repetición

Escucha al pueblo que te consagra

de sus hogares la fe sincera,

con cuanto vale la vida entera,

con cuanto vale todo su amor. (bis)

TU ERES DE ORDUÑA…  sin repetición

 

 

 7.- ORACIÓN CONCLUSIVA

Santa María: sabemos que a todos los que acudieron a Ti en sus necesidades y peligros, Tú les atendiste como Madre, les libraste siempre y les socorriste. Animados por tu gran bondad, también nosotros llegamos a tu presencia. Tú ves mejor que nosotros los peligros espirituales que nos acechan y las dificultades materiales en que estamos envueltos. Ayúdanos siempre y danos fortaleza para seguir con fidelidad a tu Hijo Jesús. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

 

8.- CANTO FINAL:

De la Antigua la Virgen cantemos

la más dulce plegaria de amor,

y a sus plantas benditas vayamos,

nuestra Madre es la Madre Dios.

A la Antigua, fervientes devotos,

a su trono de gracia subid,

los latidos del alma nos dicen

que la Madre Dios se halla aquí. (BIS)

 

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