MONICIÓN Y ORACIÓN INICIAL

 

En este Vía Crucis preparado con esmero, para compartir con la comunidad,  por la Santa Escuela de Cristo; en este viernes de cuaresma víspera de cumplirse los 400 años del aniversario de la Canonización de San Felipe Neri, nuestro santo patrón, queremos recorrer contigo y con tu Madre el camino de la Cruz.

También queremos, que en esta ocasión, nos conduzcan otros cuatro grandes santos de la Iglesia Católica que fueron compañeros de canonización junto a Neri: San Francisco Javier, San Ignacio de Loyola, San Isidro Labrador y Santa Teresa de Jesús.

Junto a ellos dirigimos nuestra mirada y nuestro corazón a tu santa Cruz y, apoyándonos en tu promesa, te rogamos que realices en nosotros el misterio de tu redención, por tu Pasión, Muerte y Resurrección.

Nos ponemos ante ti con amor, siguiendo la estela y enseñanza de San Felipe Neri. Queremos contemplar, en el camino de las estaciones: “Quien quiera algo que no sea Cristo, no sabe lo que quiere; quien pida algo que no sea Cristo, no sabe lo que pide; quien no trabaje por Cristo, no sabe lo que hace”.

 

PRIMERA ESTACIÓN: JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 

REFLEXIÓN:

Cristo condenado, Cristo azotado, Cristo escarnecido y en medio de tanto dolor nos encontramos con el «apóstol de la alegría», San Felipe Neri. ¿Cómo poder vivir con tanta paz y tanto júbilo ante la Cruz y el maestro inmolado en ella? Felipe fue el samaritano en una Roma infecta y quiso salvar a tantos condenados por la vida, especialmente a los jóvenes. Dedicó su vida a Dios y al prójimo.

 

ORACIÓN

Jesus Nazareno condenado a muerte por amor y fidelidad al Padre y obediente hasta la muerte te pedimos por intercesión de San Felipe, por nuestros jóvenes, especialmente por los que se preparan al Sacramento de la Confirmación. Por Jesucristo, nuestro Señor, Amén.

 

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

SEGUNDA ESTACIÓN: JESÚS CON LA CRUZ A CUESTAS

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 

REFLEXIÓN:

A diario muchas personas cargan con la cruz del trabajo. Quizá está reñido con su vocación. Cristo, desde tu vocación en el taller de San José, haznos ver el ejemplo de humildad y sencillez en la labor de San Isidro Labrador. Que nuestro trabajo diario sea como el suyo: una plegaria al Padre y una forma de humanizar nuestro mundo.

 

ORACIÓN:

Jesus, Hijo del Padre que revelas al hombre el misterio del hombre y que por tus llagas hemos sido salvados te pedimos por intercesión de San Isidro, por las congregaciones de nuestra parroquia -Josefinos y Clarisas- Que su vocación y trabajo sea un verdadero servicio a la comunidad. Por Jesucristo, nuestro Señor, Amén.

 

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

TERCERA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 

REFLEXIÓN:

Decimos con Santa Teresa de Jesús: «¡Oh Señor mío! Cuando pienso por qué maneras padecisteis y cómo por ninguna lo merecías, no se qué me diga de mí, ni dónde tuve el seso cuando no deseaba padecer, ni donde estoy cuando me disculpo. Dadme vos luz y haced que con verdad desee que todos me aborrezcan, pues tantas veces os he dejado a Vos, ¡amándome con tanta fidelidad!.

 

ORACIÓN:

Cristo, sumiso cordero redentor, que llevas sobre ti el pecado del mundo y eres solidario con la debilidad humana te pedimos por intercesión de Santa Teresa, por el grupo parroquial de Vida Ascendente y por todas las personas ancianas de nuestra Comunidad y de nuestra Ciudad. Por Jesucristo, nuestro Señor, Amén.

 

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

CUARTA ESTACIÓN: JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 

REFLEXIÓN:

“San Ignacio de Loyola llama en su libro de los Ejercicios Espirituales a la Virgen María como “Nuestra Señora”. A ella le encomendó siempre su peregrinar hacia Jesús. Siempre fue una figura importante en su relación con Dios. Desde su convalecencia y conversión en Loyola sintió su presencia: “Estando una noche despierto, vi claramente una imagen de Nuestra Señora con el Santo Niño Jesús, con cuya vista por espacio notable recibí consolación muy excesiva”.

 

ORACIÓN:

Santa María, madre y hermana nuestra en el camino de la fe, intrépida en el camino del Calvario contigo invocamos a tu Hijo Jesús, por intercesión de San Ignacio por los niños de la catequesis parroquial; y por todos los niños y niñas de nuestra Comunidad y de nuestra Ciudad. Por Jesucristo, nuestro Señor, Amén.

 

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

QUINTA ESTACIÓN: EL CIRINEO AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 

REFLEXIÓN:

El pasado domingo día 6 y el próximo domingo día 13 se celebran las Javieradas, marchas en peregrinación a Javier. El itinerario creyente que se propone en la marcha de este año el lema «Caminando Juntos con Javier». Esta frase refleja perfectamente el momento actual que estamos viviendo en la Iglesia convocados por el Papa Francisco. Nos invita a caminar juntos para seguir construyendo la gran familia  de los Hijos de Dios que es la Iglesia.

 

ORACIÓN:

Cristo, buen samaritano, cercano al prójimo, al pobre, al enfermo, al último, por intercesión de San Francisco Javier te invocamos para que impulses el trabajo del Camino Sinodal. Por Jesucristo, nuestro Señor, Amén.

 

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

SEXTA ESTACIÓN: LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 

REFLEXIÓN

Reflexionaba Santa Teresa «Cuando pienses en el Señor, o en su vida y Pasión, acuérdate de su hermoso rostro, que es grandísimo consuelo. Será como un recuerdo suave que cale en tu memoria. Podrá llegar a quedar tan esculpida en tu mente esta imagen gloriosísima, que jamás se borre de ella hasta que la veas adonde sin fin la puedas gozar».

 

ORACIÓN

Rostro de Cristo desfigurado por el dolor, pero esplendor de la gloria divina, impreso como un sello de amor. Por intercesión de Santa Teresa de Jesús te rogamos el trabajo de Cáritas parroquial en su sensibilización y lucha contra el hermano que sufre la injusticia. Por Jesucristo, nuestro Señor, Amén.

 

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

SÉPTIMA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 

REFLEXIÓN

Decía Felipe que era necesario tener gran confianza en Dios y no perturbarse por las contrariedades que nos viniesen, añadiendo que Dios acostumbra, cuando quiere conceder alguna virtud, permitir que el hombre se vea tentado en el vicio contrario; por eso daba como remedio que, cuando viniese alguna tentación, se acordase la persona del gusto sentido otras veces en la oración, y así, fácilmente, vencería las tentaciones.

 

ORACIÓN

Jesús de Nazaret, convertido en infamia de las personas, pero enaltecido por el Padre y servidor de la vida. Por intercesión de San Felipe Neri, apóstol de la Eucaristía, te pedimos por el grupo Adoración Nocturna parroquial para que siga estando junto a ti orando en cada vigilia. Por Jesucristo, nuestro Señor, Amén.

 

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

OCTAVA ESTACIÓN: JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 

REFLEXIÓN

¿Por qué hemos de querer tantos bienes y deleites y gloria para sin fin, todos a costa de el buen Jesús? ¿No lloraremos siquiera con las hijas de Jerusalén, ya que no le ayudamos a llevar la cruz con el Cirineo? Palabras de Santa Teresa de Jesús que nos deben inquietar e incomodar.

 

ORACIÓN

Señor Jesús, sabio y misericordioso, guía de la vida. Tu presencia alivia las lágrimas de tantos hombres y mujeres que sufren por la violencia y por la guerra. Te pedimos por mediación de Teresa de Jesús, mujer fuerte y recia, por la paz en el mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor, Amén

 

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

 

NOVENA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 

REFLEXIÓN

Cristo que cae otra vez, la tercera, la última caída que nos invita a transformar las situaciones sufrientes y a responder con nuestro testimonio y nuestra vida el triple coloquio ante Cristo crucificado que Ignacio nos propone en los Ejercicios Espirituales: ¿Qué he hecho por Cristo? ¿Qué hago por Cristo? ¿Qué debo hacer por Cristo? Todo ello desde la perspectiva de las situaciones crucificadas de nuestro tiempo en nuestro mundo.

 

ORACIÓN

Cristo, que has gustado la amargura de la tierra para cambiar el gemido del dolor en júbilo; y que te has humillado en la carne para ennoblecer a toda la creación. Te pedimos por intervención de San Ignacio por el Grupo de Liturgia Parroquial, ellos y ellas nos ayudan a proclamar tu palabra y cantarte con júbilo. Por Jesucristo, nuestro Señor, Amén

 

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

DÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 

REFLEXIÓN

«Ganar el mundo, fue a primera vista, -dice Javier- mi intención más sublime. Despojarme de esas pretensiones me dio la posibilidad de conocerte, de amarte y de intentar ganar almas pero no para mí, sino para Ti y tu Gloria. Gracias, Señor. No perdí nada, al contrario, fue mucho lo que conquisté aunque a simple vista me pareciera poco o nada. ¿De qué le sirve ganar al hombre todo si luego pierde su alma? Qué duro fue presenciar la demolición de mi castillo natal. Pido a Dios que no se vengan abajo esas otras piedras que han sido la fuerza, identidad y fe de Europa.

 

ORACIÓN

Jesús, cuerpo santo, que es profanado una vez más, vive, para que podamos reparar las divisiones en los miembros de tu Iglesia, que por la intercesión de San Francisco Javier vivamos en comunión y con amor en nuestra comunidad diocesana. Por Jesucristo, nuestro Señor, Amén

 

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

UNDÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 

REFLEXIÓN

Contemplarte así Señor, es duro para el ser humano. Pero son siempre los humildes de corazón los que mejor saben responder al golpeo de los martillazos. Sus defensas son la oración y el trabajo honesto. Hiciste que un labrador, San Isidro, fuera patrono de los que trabajan la tierra, materia del sustento humano, que tenemos que cuidar desde la sostenibilidad y el consumo responsable.

 

ORACIÓN

Cristo, crucificado por el odio, hecho por el amor signo de contradicción y de paz. Con tu sangre derramada en la Cruz, rescatas al ser humano, al hombre y a la Tierra. Por la mediación de San Isidro te pedimos por los labradores, que trabajan esa tierra y por todas las personas que se afanan en cuidar la ‘casa común’. Por Jesucristo, nuestro Señor, Amén

 

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

DUODÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA CRUZ

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 

REFLEXIÓN

Enseñaba San Felipe Neri que “no acostumbra Dios a enviar la muerte al hombre que le sirve, sin avisarle por medio de alguna señal”. Añadía, “los verdaderos servidores de Dios llevan la vida en paciencia y la muerte en deseo”. Como Felipe tuvo la gracia de ver subir almas al cielo tras la muerte afirmaba: “No se puede declarar la belleza de un alma que muere en gracia del Señor”. Según esto, cada uno debería vivir tan santamente como si cada día fuera a ser el último de la vida.

 

ORACIÓN

Hijo del Padre, acuérdate de nosotros y renueva con tu Espíritu la faz de la Tierra. Por intercesión de San Felipe, en la víspera del 400 aniversario de su canonización, en compañía de los otros cuatro grandes santos, te pedimos por las congregaciones que ellos fundaron: por su pervivencia y por las vocaciones. Te pedimos por los carmelitas, por jesuitas y por los oratorianos. Por Jesucristo, nuestro Señor, Amén

 

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

DECIMOTERCERA ESTACIÓN: JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ Y ENTREGADO A SU MADRE

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 

REFLEXIÓN

Como San Isidro, Jesús, nosotros también queremos conocerte y amarte sobre todas las cosas, sirviéndote a Ti y a los hermanos. Como él queremos profesar un gran amor a la Virgen María, y a imitación suya queremos practicar las virtudes cristianas como él las vivió. Que recibamos la fuerza del Espíritu para confirmarnos en la fe y, con la ayuda de la Santísima Virgen, nuestra Madre de los Dolores patrona de la Escuela.

 

ORACIÓN

Santa María, Madre de piedad y asociada al Redentor, en comunión contigo, como San Isidro, acogemos al Maestro, te pedimos por la Santa Escuela de Cristo y llenos de esperanza te rezamos: (TODOS): Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

 

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

DECIMOCUARTA ESTACIÓN: JESÚS ES PUESTO EN EL SEPULCRO

-Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 

REFLEXIÓN

No podemos quedarnos en el sepulcro. Los cristianos no podemos caminar por la vida como muertos vivientes. San Felipe repetía muchas veces que: “el hombre que no hace oración es como un animal irracional”. “No hay cosa mejor para el hombre que la oración y sin ella no es posible sostenerse por mucho tiempo en la vida espiritual. Por eso, el hombre debe recurrir diariamente a este poderosísimo medio de salvación”. “El enemigo de nuestra salvación, de ninguna cosa se enoja tanto ni procura impedir con mayor empeño que la oración”.

 

ORACIÓN

Señor Jesús, resurrección nuestra, que en el sepulcro nuevo destruyes la muerte y das la vida. Por la intercesión de San Felipe Neri te pedimos por nuestra Comunidad Parroquial y por nuestra Ciudad de Orduña. Tú que eres la esperanza nuestra, tu cuerpo crucificado y resucitado es el nuevo árbol de la vida. Por Jesucristo, nuestro Señor, Amén

 

-Señor, pequé. -R/ Ten piedad y misericordia de mí.

 

ORACIÓN FINAL

Oh Padre, que por la Sangre Admirable de Jesucristo, santificaste el signo de la Cruz. Concédenos, te suplicamos, que cuantos nos alegramos en la gloria de esa Santa Cruz podamos alegrarnos siempre de tu protección. Te pedimos que este Camino que hemos recorrido como hermanos, nos sirva como preparación para el día gozoso de mañana en compañía de San Francisco Javier, San Ignacio de Loyola, San Isidro Labrador, Santa Teresa de Jesús y San Felipe Neri. Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

¡VICTORIA!  ¡TU REINARÁS!

¡OH CRUZ!  ¡TU NOS SALVARÁS!

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