F E S T I V I D A D   D E   Ntra. Sra. D E   L A   A N T I G U A

ORACIÓN – MEDITACIÓN a la Patrona de la Ciudad de Orduña

 

Que eres Madre del Amor, todo el mundo lo atestigua.

Madre amada de la Antigua, no nos niegues tu favor.

Hemos llegado a Otxomaio 2021. No estamos confinados. Ya podemos salir de casa, aunque con las medidas sanitarias correspondientes. Las personas de Orduña, tus fieles devotos nos hemos preparado para la fiesta con la novena. Este año se ha podido rezar junto a tu imagen, si bien con restricciones. Distancias. Higiene. Reducción de aforo. Limpieza… Subir hasta el Santuario y algún día sin poder entrar por tener el aforo completo. Otras personas han realizado esa preparación desde su hogar, en la Iglesia Doméstica.

Unos y otros, todos, han puesto junto al moral sus intenciones, para que Tú las traslades al altar de tu Hijo, nuestro Señor. Siguiendo la exhortación del Papa Francisco, Madre, la familia, todas las familias, han sido el eje de nuestras meditaciones, oraciones y peticiones. Y junto a Ti, en comunión, se lo hemos pedido a Tu esposo San José; al “amparo de las familias” en este año que se cumple el 150 aniversario de su proclamación como Patrono de la Iglesia Universal. La gran familia de los bautizados que gozan del modelo de la familia de Nazaret.

Hoy, cuando a lo largo del día, las autoridades civiles que conforman el Ayuntamiento peregrinen hasta el Santuario para renovar el voto, lo harán en nombre de todos los orduñeses y orduñesas y demás devotos tuyos. Como el año anterior, la población de la Ciudad, representada por su gobierno, pone a tus pies makilas y pendón. Un año más cumplido nuestro compromiso agradecido por todas las dádivas recibidas a lo largo de tantos siglos. Por los bienes en este año de pandemia.

Junto a esos símbolos de autoridad y representación, volvemos a presentarte Madre de la Antigua: las necesidades de la infancia; las apasionantes situaciones de adolescencia y primera juventud; las situaciones de los jóvenes en edad de emanciparse; los gozos y desvelos de los jóvenes padres; las familias con los hijos en casa ya crecidos; las familias con los hijos casaderos o ya casados;

a los mayores de nuestra familia; todos los difuntos de nuestras familias y los orduñeses del futuro.

¡Gracias Madre por cuidar de las familias orduñesas! Sigue cubriéndolas con tu manto desde el Txarlazo. Que cada día del año recordemos tu presencia y protección. En este Otxomaio, también se lo pedimos a tu esposo: Salve, custodio del Redentor / y esposo de la Virgen María. / A ti Dios confió a su Hijo, / en ti María depositó su confianza, / contigo Cristo se forjó como hombre. / Oh, bienaventurado José, / muéstrate padre también a nosotros / y guíanos en el camino de la vida. / Concédenos gracia, misericordia y valentía, / y defiéndenos de todo mal. Amén.

Como siempre que estoy en Tu casa, no puedo marcharme sin pedirte algo. También desde el Santuario de Nuestra Señora de la Antigua en Orduña, nos unimos al Papa Francisco en ese maratón del rezo del Santo Rosario que inauguró el primero de mayo. Durante todo el mes de mayo se llevará a cabo en los santuarios marianos de todo el mundo por el fin de la pandemia. En medio de la alegría de la fiesta, tenemos esta preocupación. Tú, Salud de los Enfermos, media ante tu Hijo, para que interceda ante el Padre, para que con la gracia del Espíritu salve la humanidad de está terrible enfermedad.

Al finalizar, el Papa recitó esta emotiva oración:

Bajo tu protección buscamos refugio, Santa Madre de Dios.

En la presente situación dramática, cargada de sufrimientos y de angustias, que abarca a todo el mundo, recurrimos a Ti, Madre de Dios y Madre nuestra, y buscamos refugio bajo tu protección.

Oh, Virgen María, dirige a nosotros tus ojos misericordiosos en esta pandemia del coronavirus, y consuela a quienes están perdidos y lloran por sus queridos difuntos, sepultados a veces en una forma que hiere el alma.

Sostiene a quienes están angustiados por las personas enfermas, a las cuales, para impedir el contagio, no pueden estar cerca.

Infunde confianza en quien está en ansia por el futuro incierto y por las consecuencias sobre la economía y sobre el trabajo.

Madre de Dios y Madre Nuestra, implora de Dios para nosotros, Padre de misericordia, que esta dura prueba termine y que vuelva un horizonte de esperanza y de paz.

Como en Caná, interviene ante tu Hijo Divino, pidiéndole consolar a las familias de los enfermos y de las víctimas y de abrir su corazón a la confianza.

Protege a los médicos, los enfermeros, el personal sanitario, los voluntarios que en este periodo de emergencia están en primera línea y ponen en riesgo su vida para salvar otras vidas.

Acompaña su cansancio heroico y dona a ellos la fuerzan, bondad y salud.

Permanece al lado de quienes, por la noche y de día, asisten a los enfermos y a los sacerdotes que, con cura pastoral y compromiso evangélico, buscan ayudar y sostener a todos.

Virgen Santa, ilumina las mentes de los hombres y de las mujeres de ciencia, para que encuentren soluciones correctas para vencer este virus.

Que eres Madre del Amor, todo el mundo lo atestigua.

Madre amada de la Antigua, no nos niegues tu favor.

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