ORACIÓN – MEDITACIÓN a la Patrona de la Ciudad de Orduña

Para que María nos acompañe en la Nueva Evangelización

de Orduña, Ruzabal, Arrastaría y Saratxo.

 

«La nueva evangelización es un movimiento renovado

hacia quien ha perdido la fe y el sentido profundo de la vida».

Papa FRANCISCO

 

 

Madre, inspirados en las palabras del Papa Francisco acudimos a Ti en este día de fiesta. Queremos felicitarte, como lo hacemos cada año, en Otxomaio y cada septiembre desde que nuestros antepasados quisieron festejarte como Reina. ¡Zorionak! Congratulación desde lo más íntimo del corazón de tus devotos. Hoy también, como cada día desgranamos las perlas de tu letanía, pero fijándonos en los títulos de Tu realeza coronada: Reina de los Ángeles, Reina de los Patriarcas, Reina de los Profetas, Reina de los Apóstoles, Reina de los Mártires, Reina de los Confesores, Reina de las Vírgenes, Reina de todos los Santos, Reina concebida sin pecado original, Reina asunta a los Cielos, Reina del Santísimo Rosario, Reina de la familia, Reina de la paz.

 

Madre, si hace años nuestros antepasados se centraron y dejaron grabada la última advocación de la letanía, hoy queremos ofrecerte un nuevo título: Reina de la Nueva Evangelización. Lisonja que capte tu voluntad y adorne tu corona como una piedra más. Orduña, Ruzabal, Arrastaría y Saratxo, todos los pueblos  del valle que cubres con Tu manto desde el Txarlazo, estamos necesitados de vivir esa nueva Evangelización. También nosotros, los hijos que A Tu trono de gracia subimos, estamos llamados a tener «una actitud, un estilo audaz. Es la capacidad del cristianismo de saber leer y descifrar los nuevos escenarios que han surgido dentro de la historia, para habitarlos y transformarlos en lugares de testimonio y de anuncio del Evangelio». (LINEAMENTA. XIII Asamblea General Ordinaria).

Madre, sabes que necesitamos asumir, interiorizar y poner en práctica los tres ejes que el Papa Francisco planteó para centrar la nueva evangelización: la importancia del testimonio, la urgencia de ir al encuentro y una pastoral centrada en lo esencial. Estás al corriente de las recomendaciones que nos hacen durante la pandemia sobre el Covid-19: que nos aislemos, que guardemos el espacio interpersonal, la cacareada “distancia social”, porque corremos el riesgo de contagio. Pero en la Iglesia, evangelizar, es lo contrario para los cristianos con la fe. Jesús nos pide que vayamos al mundo entero para difundir su Evangelio. La mejor forma de hacerlo es “contagiar”, con el testimonio de vida, la alegría por vivir con Jesús y confiar en Él.

Madre, tu nos enseñaste que ser discípulos y discípulas de tu Hijo, significa poner los pies en las huellas del Maestro. Seguir su enseñanza y su doctrina. No se trata de rebajar el Evangelio para que nos acepte la sociedad, la cultura y el mundo hoy. La Verdad, la Palabra, no se puede rebajar. La clave está ya marcada por el Papa: la importancia del testimonio, la urgencia de ir al encuentro y una pastoral centrada en lo esencial.

Madre ayúdanos en esta tarea de catolicidad. Para ello, haz que seamos responsables en la formación cristiana: personal, familiar, asociativa, parroquial, diocesana. Su santidad Francisco, nos remite en este sentido a la enseñanza de la «EVANGELII NUNTIANDI» (nº 44) de Pablo VI: “A propósito de la evangelización, un medio que no se puede descuidar es la enseñanza catequética. La inteligencia, sobre todo tratándose de niños y adolescentes, necesita aprender mediante una enseñanza religiosa sistemática los datos fundamentales, el contenido vivo de la verdad que Dios ha querido transmitirnos y que la Iglesia ha procurado expresar de manera cada vez más perfecta a lo largo de la historia. […] Las condiciones actuales hacen cada día más urgente la enseñanza catequética bajo la modalidad de un catecumenado para un gran número de jóvenes y adultos que, tocados por la gracia, descubren poco a poco la figura de Cristo y sienten la necesidad de entregarse a El”.

María, que eres Madre del Amor, todo el mundo lo atestigua. Madre amada de la Antigua, no nos niegues tu favor. Ponemos todo bajo tu amparo; de nuestros campos, sed la esperanza; de nuestras casas la bienandanza; de nuestro pueblo la bendición. Madre amorosa la de la Antigua; en quien tenemos los ojos fijos, sé sobre todo para tus hijos Prenda segura de salvación. Ya nuestros antepasados, también te cantaban, como lo hacemos nosotros: Gloria de Orduña, guarda a tu pueblo, para que siempre sea cristiano. Y entre sus glorias ostente ufano el viejo escudo de su piedad. Para que siempre tus hijos sean los orduñeses que te aman tanto; y a quien se amparan bajo tu manto muera la culpa, viva tu amor.

María, Reina de la Nueva Evangelización. Ruega por nosotros. Amén.

* FOTOGRAFÍAS DEL 50 ANIVERSARIO DE LA CORONACIÓN.

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