Hoy comienza la Semana Santa, es el inicio del camino hacia la Pascua de Resurrección. Lo primero, queremos insistir en las palabras del Papa Francisco y de nuestro Sr. Obispo: debemos de aprovechar las nuevas tecnologías para seguir a través de la Televisión, Internet o redes sociales las Misas y demás funciones propias de este tiempo.

            Además, proponemos la lectura pausada del Evangelio que se realiza cada Domingo de Ramos antes de la bendición, para a continuación, meditar-rezar con el texto Eres Tú, Señor, que entras.

EVANGELIO

Lectura del Santo Evangelio según san Mateo (21, 1-11). 

Cuando se acercaban a Jerusalén y llegaron a Betfagé, junto al monte de los Olivos, Jesús mandó dos discípulos, diciéndoles:

-«Id a la aldea de enfrente, encontraréis en seguida una borrica atada con su pollino, desatadlos y traédmelos. Si alguien os dice algo, contestadle que el Señor los necesita y los devolverá pronto»

Esto ocurrió para que se cumpliese lo que dijo el profeta:

«Decid a la hija de Sión: «Mira a tu rey, que viene a ti, humilde, montado en un asno, en un pollino, hijo de acémila»»

Fueron los discípulos e hicieron lo que les había mandado Jesús: trajeron la borrica y el pollino, echaron encima sus mantos, y Jesús se montó. La multitud extendió sus mantos por el camino; algunos cortaban ramas de árboles y alfombraban la calzada. Y la gente que iba delante y detrás gritaba:

-«¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en el cielo!»

Al entrar en Jerusalén, toda la ciudad preguntaba alborotada:

-«¿Quién es éste?»

La gente que venía con él decía:

-«Es Jesús, el Profeta de Nazaret de Galilea»

 

ERES TÚ, SEÑOR, QUE ENTRAS

a lomos de un asnillo, humildemente

y sin más pretensión que cumplir

la voluntad de Aquél que te sostiene.

Para celebrar tu pasión, muerte y resurrección

y, sufrir, llorar y morir

para que no lo hagamos por siempre nosotros.

ERES TÚ, SEÑOR, QUE ENTRAS

rodeado de música y de salmos

con palmas en las manos, vítores y aclamaciones.

Porque, tus horas tristes, aunque sean grandes

hoy son anunciadas y publicadas de esta manera:

Siervo, entre los siervos,

Pobre, entre los más pobres,

Obediente, hasta la muerte,

Dócil, en el camino hacia el madero,

Fuerte, ante la debilidad de los que te rodean.

ERES TÚ, SEÑOR, QUE ENTRAS

sales al escenario de la Jerusalén.

La ciudad que hoy te aclama

y, la urbe, que mañana te dará la espalda.

La ciudad que hoy te bendice

y, el bullicio que mañana gritará: ¡crucifícale!

Avanzas por esa ciudad, Jerusalén,

que son las calles por las que nosotros caminamos:

encrucijadas de falsedades y de engaños,

de verdades a medias que son grandes mentiras,

de amistades y de traiciones,

de fidelidades y de deserciones,

de amigos que compran y se venden.

ERES TÚ, SEÑOR, QUE ENTRAS

porque sabes que, para ganar,

hay que saber perder.

Porque con tu entrada triunfal en Jerusalén

nos invitas a dejarnos enterrar

para que en un amanecer despertemos a la eternidad.

Porque, al ascender por nuestras calles

nos muestras que, en la cruz que te espera,

se encuentra multitud de respuestas

ante tantos interrogantes del hombre.

Javier Leoz. Sacerdote. Pamplona.

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