Tras la Noche Santa, vivimos hoy el Domingo de Pascua. Este año no se ha podido anunciar la Semana Santa y trasmitiros la felicitación pascual a través de la Circular. Por ello, en nombre de la Junta de Ancianos, ¡ FELICES PASCUAS ! a todos los Hermanos y Hermanas de la Escuela; a la Comunidad Parroquial; a la ciudadanía de Orduña y a todas las personas que lean estas líneas a través de la página Web.

Demos gracias a Dios, por haber culminado la Cuaresma, en la Semana Santa y en la resurrección del Maestro. Para ello hoy sugerimos la meditación y rezo de la Secuencia del día. Es uno de los textos más bellos de todos estos días. Y después con calma y alegría os presentamos un Vía Lucis. Práctica de piedad junto a Jesús y su Madre.

 

SECUENCIA

Ofrezcan los cristianos

ofrendas de alabanza

a gloria de la Víctima

propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado

que a las ovejas salva,

a Dios y a los culpables

unió con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte

en singular batalla,

y, muerto el que es Vida,

triunfante se levanta.

«¿Qué has visto de camino,

María, en la mañana?».

«A mi Señor glorioso,

la tumba abandonada,

los ángeles testigos,

sudarios y mortaja.

¡Resucitó de veras

mi amor y mi esperanza!

Venid a Galilea,

allí el Señor aguarda;

allí veréis los suyos

la gloria de la Pascua.

Primicia de los muertos,

sabemos por tu gracia

que estás resucitado;

la muerte en ti no manda.

Rey vencedor, apiádate

de la miseria humana

y da a tus fieles parte

en tu victoria santa.

 

VÍA LUCIS

 

Por la señal… Señor mío Jesucristo…

 

ORACIÓN INICIAL

Señor Jesús Resucitado, vencedor del pecado y de la muerte: Tú fortaleciste la fe de los apóstoles, de las mujeres y de tus discípulos, fortalece también nuestro espíritu vacilante. Queremos compartir contigo, y con tu Madre, la Virgen María, la alegría de tu Resurrección gloriosa. Tú que nos has enseñado el camino hacia el Padre, ilumínanos con el Espíritu Santo, hasta llegar un día a disfrutar de la Luz eterna. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

I ESTACIÓN: JESÚS VIVE. ¡HA RESUCITADO!

-Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu muerte y resurrección redimiste al mundo.

Aquella mañana las mujeres, discípulas de Jesús, con tristeza y amor fueron a ver el sepulcro. El ángel, les dijo: ¡Jesús no está aquí, ha resucitado! Id deprisa a decírselo a los discípulos. Se fueron corriendo a anunciarlo y la Virgen María fue la que más se alegró por la resurrección de su hijo Jesús. Danos la gracia, Señor, de seguir fielmente tus pasos hasta la muerte, para poder luego resucitar contigo. ¡La tumba no será nuestro lugar definitivo! Amén.

– Canto: Porque Cristo nuestro hermano, ha resucitado,

María alégrate, aleluya, aleluya, aleluya.

– ¡Luz de Cristo! – R/ ¡Demos gracias a Dios!

 

II ESTACIÓN: LOS DISCÍPULOS ENCUENTRAN EL SEPULCRO VACÍO

-Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu muerte y resurrección redimiste al mundo.

Corrieron juntos aquella mañana hacia la tumba de Jesús, Pedro y Juan, el discípulo amado. Juan entró primero y sólo vio las vendas funerarias y el sudario en el suelo. A esos ojos no llega la maravilla de la fe: “vio y creyó” en el Señor, vencedor del pecado y de la muerte. Señor, que sepamos mirar los signos de resurrección, de vida nueva, que hay en nuestro mundo. Nosotros queremos seguir creyendo. Amén.

– Canto: Aleluya, aleluya, es la fiesta del Señor,

Aleluya, aleluya, el Señor resucitó.

– ¡Luz de Cristo! – R/ ¡Demos gracias a Dios!

 

III ESTACIÓN: JESÚS RESUCITADO SE LE APARECE A MAGDALENA

-Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu muerte y resurrección redimiste al mundo.

María Magdalena había caminado con Jesús durante meses y meses, lo había escuchado, y había visto cómo sus manos sanaban a los enfermos. Sin embargo, no lo reconoce en la aurora de la Pascua. Jesús la llamó por su nombre y ella creyó. Se necesita una llamada personal para que los ojos de la fe reconozcan y vean lo que la sola mirada humana no sabe intuir. Cada día, Jesús pronuncia también nuestro nombre porque nos quiere, y nosotros queremos seguirle fielmente. Amén.

– Canto: Señor, me has mirado a los ojos,

sonriendo has dicho mi nombre,

en la arena he dejado mi barca,

junto a Ti buscaré otro mar.

– ¡Luz de Cristo! – R/ ¡Demos gracias a Dios!

 

IV ESTACIÓN: JESUS RESUCITADO SE APARECE EN EL CAMINO DE EMAÚS

-Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu muerte y resurrección redimiste al mundo.

En aquel camino polvoriento que va de Jerusalén a Emaús, caminan tristes los dos discípulos y se les acercó un caminante desconocido. Sus palabras desentrañan el sentido escondido de la historia vivida. Al llegar cerca de la aldea le dijeron: quédate con nosotros que la tarde está cayendo. Y aceptó. Entra también en nuestros corazones, Señor, para que nuestras tristezas y oscuridades desaparezcan y se fortalezca nuestra fe. Amén.

– Canto: Quédate junto a nosotros,

que la tarde está cayendo,

pues sin Ti a nuestro lado nada hay justo,

nada hay bueno.

– ¡Luz de Cristo! – R/ ¡Demos gracias a Dios!

 

V ESTACIÓN: JESÚS RESUCITADO PARTE EL PAN

-Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu muerte y resurrección redimiste al mundo.

Los discípulos de Emaús están cenando con aquel viajero misterioso que les ha manifestado el sentido de los acontecimientos vividos aquellos días. Y realizó el gesto: «partir el pan», y reconocieron que era Jesús, que en la Última Cena había dicho “esto es mi cuerpo”, y “esta es mi sangre”, ofreciéndose así como alimento para la vida del mundo. Abre nuestros ojos, Señor, para reconocerte «al partir el pan» cada vez que participamos en la Eucaristía. Amén.

– Canto: Te conocimos Señor, al partir el pan,

Tú nos conoces, Señor, al partir el pan.

– ¡Luz de Cristo! – R/ ¡Demos gracias a Dios!

 

VI ESTACIÓN: JESÚS RESUCITADO SE APARECE A LOS DISCÍPULOS

-Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu muerte y resurrección redimiste al mundo.

La sospecha de estar frente a un fantasma es fuerte. ¿No ha sido Jesús sepultado en la tumba con las heridas de la crucifixión en las manos y en los pies? Sin embargo, ahí esta Él, delante de sus amigos en plenitud de vida mostrando sus heridas. Que tu presencia misteriosa, Señor, expulse la amargura, la tristeza y la duda de nuestro corazón y nos haga mirar más allá de la muerte. Amén.

– Canto: Si vienes conmigo y alientas mi fe,

si estás a mi lado ¿a quién temeré?

– ¡Luz de Cristo! – R/ ¡Demos gracias a Dios!

 

VII ESTACIÓN: JESÚS RESUCITADO DA EL PODER DE ABSOLVER PECADOS

-Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu muerte y resurrección redimiste al mundo.

Este soplo de Cristo resucitado en la tarde de Pascua llena el espíritu de los discípulos que lo rodean admirados. Es el signo de un nuevo nacimiento que solamente el Espíritu puede realizar, haciendo salir al hombre de la muerte del pecado y poniéndolo en camino a una vida nueva de reconciliación y fraternidad. Que nunca falten, Señor, en la Iglesia sacerdotes que administren el sacramento del Perdón a los pecadores arrepentidos. Amén.

– Canto: Perdón, oh Dios mío, perdón e indulgencia,

perdón y clemencia, perdón y piedad.

– ¡Luz de Cristo! – R/ ¡Demos gracias a Dios!

 

VIII ESTACIÓN: JESÚS RESUCITADO REVITALIZA LA FE DE TOMÁS

-Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu muerte y resurrección redimiste al mundo.

La duda surge en el corazón de Tomás, el discípulo que había acompañado a Jesús y había visto los milagros que realizaba. Ahora, sin embargo, el Resucitado está ahí, mostrando sus llagas ante sus ojos. Y el discípulo retorna a la luz de la certeza de la fe. Gracias, Señor, porque nosotros hemos creído sin haber visto. Que también nosotros podamos exclamar siempre en nuestra dudas y oscuridades: ¡Señor mío y Dios mío!, porque Tú eres nuestro único Señor. Amén.

– Canto: ¡Un solo Señor, una sola fe,

un solo bautismo, un solo Dios y Padre!

– ¡Luz de Cristo! – R/ ¡Demos gracias a Dios!

 

IX ESTACIÓN: JESÚS RESUCITADO SE APARECE EN EL LAGO TIBERÍADES

-Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu muerte y resurrección redimiste al mundo.

A la orilla del lago de Galilea, en las primeras luces del alba, hay un hombre desconocido esperando. Los discípulos de Jesús estaban pescando en su barca. El discípulo amado dirige la mirada sobre aquella figura y exclama: ¡»Es el Señor»! Jesús los espera en la playa y les ofrece el “pan” de su presencia. Sigue invitándonos, Señor, cada domingo a la mesa eucarística y parte para nosotros el pan, que alimenta nuestra vida cristiana. Amén.

Canto: El Señor nos llama y nos reúne,

somos tu pueblo, signo de unidad,

Él está en medio de nosotros,

sirve a la mesa, nos reparte el pan.

– ¡Luz de Cristo! – R/ ¡Demos gracias a Dios!

 

X ESTACIÓN: JESÚS RESUCITADO CONFIERE EL PRIMADO A SAN PEDRO

-Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu muerte y resurrección redimiste al mundo.

Pedro, el discípulo, que tres veces lo había traicionado, repite sus tres confesiones de fe y de amor. Y Cristo le confía la hermosa misión de ser pastor y guía de su iglesia a lo largo de los siglos. A través del Papa, sucesor de san Pedro, Cristo continúa guiando hoy a su Iglesia, que peregrina hacia la Ciudad Eterna, el Cielo. Que sepamos, Señor, seguir siempre su mensaje evangélico. Amén.

– Canto: Somos un pueblo que camina,

y juntos caminando, podremos alcanzar,

otra ciudad que no se acaba,

sin penas ni tristezas, ciudad de eternidad.

– ¡Luz de Cristo! – R/ ¡Demos gracias a Dios!

 

XI ESTACIÓN: JESÚS RESUCITADO ENVÍA LOS DISCÍPULOS A PREDICAR

-Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu muerte y resurrección redimiste al mundo.

Jesús con su presencia sacramental, eficaz y constante sostiene la acción apostólica de la Iglesia, que proclama por todo el mundo la Buena Noticia del Evangelio. Que te sintamos siempre, Señor, a nuestro lado, pues nos envías a evangelizar, sobre todo, con nuestro testimonio cristiano. Amén.

– Canto: Anunciaremos tu reino, Señor,

tu Reino, Señor, tu Reino.

– ¡Luz de Cristo! – R/ ¡Demos gracias a Dios!

 

XII ESTACIÓN: JESÚS RESUCITADO ASCIENDE AL CIELO

-Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu muerte y resurrección redimiste al mundo.

En la Ascensión, Jesús retorna, con la misión cumplida, a Dios su Padre, que lo había enviado para salvar al mundo, no para condenarlo. Que vivamos, Señor, construyendo tu Reinado de amor, mientras peregrinamos aquí, a la casa de Dios, nuestro Padre, para luego ocupar allí el sitio que nos tienes preparado. Amén.

– Canto: Eskerrik asko, Jauna,

bihotz bihotzetik.

Eskerrik asko,

Jauna, orain eta beti.

– ¡Luz de Cristo! – R/ ¡Demos gracias a Dios!

 

XIII ESTACIÓN: MARÍA Y LOS APÓSTOLES ESPERAN AL ESPÍRITU SANTO

-Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu muerte y resurrección redimiste al mundo.

La comunidad cristiana se reúne en torno a María en la fe, en la oración constante y en el amor. Apóstoles y fieles, hombres y mujeres, todos juntos alabando a Dios, dando testimonio de su fe en el Cristo Resucitado, esperando que se cumpla la promesa de Jesús de enviar al Espíritu Santo. Muchas veces, Señor, se desvanecen nuestras esperanzas. Pero a pesar de todos los contratiempos, con la Virgen María seguimos esperando tu Espíritu, porque tú eres fiel y nunca defraudas. Amén.

– Canto: Mientras recorres la vida, tú nunca solo estás,

contigo por el camino, Santa María va.

Ven con nosotros al caminar, Santa María ven,

ven con nosotros al caminar, Santa María ven.

– ¡Luz de Cristo! – R/ ¡Demos gracias a Dios!

 

XIV ESTACIÓN: JESÚS RESUCITADO ENVÍA EL ESPÍRITU SANTO

-Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. -R/ Que por tu muerte y resurrección redimiste al mundo.

El día de Pentecostés, sopla el viento del Espíritu. Es el aliento divino que llena el corazón de los discípulos de Cristo Resucitado, enciende el fuego del amor, calienta el corazón de los creyentes y los conduce al mundo a dar testimonio de la vida, de la luz y de la caridad de Dios. Inflama, Señor, nuestros corazones con el fuego de tu Espíritu, para poder también nosotros prender el fuego de tu amor en todos nuestros ambientes. Amén.

– Canto: Espíritu Santo, ven, ven (3), en el nombre de Jesús.

Acompáñame, condúceme, toma mi vida,

santifícame, transfórmame, Espíritu Santo, ven.

– ¡Luz de Cristo! – R/ ¡Demos gracias a Dios!

 

ORACIÓN FINAL

Padre Dios, compasivo y misericordioso, fuente de alegría y de esperanza. Hemos acompañado a tu Hijo en este Vía Lucis, desde su Resurrección gloriosa hasta la venida del Espíritu Santo. Haz que la contemplación de estos misterios, nos ilumine cada día con tu gracia, para ser testigos de tu Hijo Jesús Resucitado. No permitas que nadie se pierda y que todos lleguen a disfrutar de la Luz eterna. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

– Canto: ¡Victoria! ¡Tu reinarás!

¡Oh cruz! ¡Tu nos salvarás!

El Verbo en ti clavado,

muriendo nos rescató.

De ti, madero santo,

nos viene la redención.

Extiende por el mundo

tu Reino de salvación.

Oh Cruz, fecunda fuente

de vida y bendición.

Impere sobre el odio

tu Reino de caridad.

Alcancen las naciones

el gozo de la unidad.

Aumenta en nuestras almas

tu Reino de santidad.

El río de la gracia

apague la iniquidad.

La gloria por los siglos

a Cristo libertador.

Su cruz nos lleve al cielo,

la tierra de promisión.

¡Victoria! ¡Tu reinarás!

¡Oh cruz! ¡Tu nos salvarás!

 

 

 

(Adaptación) http://www.medioscan.com

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