Tras la Noche Santa, vivimos hoy el Domingo de la Resurrección del Señor, del Maestro. ¡ FELICES PASCUAS !

Demos gracias a Dios, por haber culminado la Cuaresma, en la Semana Santa y en la resurrección del Maestro. Para ello hoy sugerimos la meditación con los salmos.

            Finalizamos la peregrinación por las iglesias de Roma, en el 400 Aniversario de San Felipe de Neri, orando con el último de los salmos propuestos para La visita a las 7 Iglesias de Roma.

 

REFLEXIONANDO EL TRIDUO CON SAN FELIPE NERI (y IV)

 

En cada iglesia se recitaba uno de los siguientes salmos penitenciales.

 

SALMO 142

Oración de un penitente.

Salmo de David.

Señor, escucha mi oración;

tú, que eres fiel, atiende a mi súplica;

tú, que eres justo, escúchame.

No llames a juicio a tu siervo,

pues ningún hombre vivo es inocente frente a ti.

El enemigo me persigue a muerte,

empuja mi vida al sepulcro,

me confina a las tinieblas

como a los muertos ya olvidados.

Mi aliento desfallece,

mi corazón dentro de mí está yerto.

Recuerdo los tiempos antiguos,

medito todas tus acciones,

considero las obras de tus manos

y extiendo mis brazos hacia ti:

tengo sed de ti como tierra reseca.

Escúchame enseguida, Señor,

que me falta el aliento.

No me escondas tu rostro,

igual que a los que bajan a la fosa.

En la mañana hazme escuchar tu gracia,

ya que confío en ti.

Indícame el camino que he de seguir,

pues levanto mi alma a ti.

Líbrame del enemigo, Señor,

que me refugio en ti.

Enséñame a cumplir tu ley,

ya que tú eres mi Dios.

Tu espíritu, que es bueno,

me guíe por tierra llana.

Por tu nombre, Señor, consérvame vivo;

por tu clemencia, sácame de la angustia.

Por tu fidelidad, dispersa a mis enemigos,

destruye a todos mis agresores,

pues soy tu siervo.

 

SECUENCIA

 

Ofrezcan los cristianos

ofrendas de alabanza

a gloria de la Víctima

propicia de la Pascua.

 

Cordero sin pecado

que a las ovejas salva,

a Dios y a los culpables

unió con nueva alianza.

 

Lucharon vida y muerte

en singular batalla,

y, muerto el que es Vida,

triunfante se levanta.

 

«¿Qué has visto de camino,

María, en la mañana?».

«A mi Señor glorioso,

la tumba abandonada,

 

los ángeles testigos,

sudarios y mortaja.

¡Resucitó de veras

mi amor y mi esperanza!

 

Venid a Galilea,

allí el Señor aguarda;

allí veréis los suyos

la gloria de la Pascua.

 

Primicia de los muertos,

sabemos por tu gracia

que estás resucitado;

la muerte en ti no manda.

 

Rey vencedor, apiádate

de la miseria humana

y da a tus fieles parte

en tu victoria santa.

 

CÁNTICOS

         Al Señor,

 

Hoy el Señor resucitó,

y de la muerte nos libró.

 

Alegría y paz, hermanos,

que el Señor resucitó.

 

Porque esperó, Dios le libró

y de la muerte lo sacó.

 

El pueblo en Él vida encontró,

la esclavitud ya terminó.

 

La luz de Dios en Él brilló

de nueva vida nos llenó.

 

Todos cantad: Aleluya,

todos gritad: Aleluya.

 

 

         A María,

 

María, tú,

que velas junto a mi,

y ves el fuego

de mi inquietud.

María, Madre,

enséñame a vivir

con ritmo alegre

de juventud. (2)

 

Ven, Señora

a nuestra soledad,

ven, a nuestro corazón,

a tantas esperanzas

que se han muerto,

a nuestro caminar sin ilusión.

 

Ven y danos la alegría

que nace de la fe y del amor,

el gozo de las almas

que confían

en medio del esfuerzo

y el dolor.

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