ORACIÓN – MEDITACIÓN a la Patrona del Valle de Arrastaria

Ntra. Sra. Orduña la Antigua

 

Que eres Madre del Amor, todo el mundo lo atestigua.

Madre amada de la Antigua, no nos niegues tu favor.

 

Madre, ayer en el día de Tú fiesta, te honrábamos los moradores de la Ciudad de Orduña. Sus autoridades, con los alcaldes de la Junta de Ruzabal, renovaron el voto de tenerte por Patrona y Señora. Así nos lo transmitieron nuestros antepasados. Estamos obligados a seguir su ejemplo reconociéndote las gracias que recibimos durante el año. Es un deber continuar la transmisión generacional de esta genuina devoción a la Madre. Como te pedíamos en la novena, somos los responsables de ir dando forma a los devotos del futuro.

Hoy Madre, nueve de mayo, es el día de Arrastaría. En Orduña es segundo día de las fiestas en tu honor. En la Ciudad continúa el festejo y la alegría, pero en el Santuario es el día de Arrastaria. Somos muchos los orduñeses y orduñesas que solemos acompañarles. Muchos los que nos unimos a ellos y también hoy, como en años anteriores, quisiéramos subir a compartir con nuestros vecinos y contemplar como renuevan también ellos el voto. Ratificar con su presencia que eres su “Madre y Señora de la Antigua”. Ofrecerte y encender ese cirio que te entregan cada año como “prueba de que el Valle alavés de Arrastaria quiere, como el cirio, desgastarse en tu Servicio”.

Tiene que parecerte bonito Madre, que mientras se desgasta día a día a lo largo del año el cirio del Santuario, tus hijos e hijas devotos, desde cualquiera de los pueblos del valle, desde cualquier campa del mismo, interrumpiendo su labor eleven su mirada al Txarlazo y pronuncien tu jaculatoria: Madre amada de la Antigua, no nos niegues tu favor.

Luego, quizá por la noche, en este mariano mes de mayo, siguiendo la tradición familiar los mayores participan en el “maratón de oración” que nos impulsa el Papa Francisco este año. Los de menor edad quizá descubran la grandeza del rosario en familia, del rezó de esa oración en la Iglesia Domestica. ¡ Ojalá Madre que esta iniciativa papal esté devolviendo la devoción mariana al centro de la dimensión doméstica y comunitaria !

Seguro que te acuerdas María de la tradición de nuestros ancestros donde las etxekoandres, al anochecer de la tarde, en el caserío y junto al fuego bajo, dirigían la oración del Santo Rosario. En su evocación los misterios a meditar cada día de la semana. En su cabeza tu larga letanía que iban desgranando de memoria. El resto de la familia, terminadas ya las labores personales, contestaban con devoción esa bendita oración a la Madre. Tarea diaria antes de la cena familiar. Las generaciones siguientes se iban incorporando con naturalidad a esa ‘tarea’ diaria. Los niños estaban también.

Gracias Madre por esta iniciativa del Papa Francisco que tan sólo quiere recuperar algo que era costumbre hasta hace poco. Algo que sigue entre la gente de más edad. Algo que, desde la religión, también es cultura y tradición para enseñar a nuestros pequeños, al igual que los habitantes de Arrastaria les enseñan el enraizado baile de las entradillas.

En este Año de la Familia Amoris Laetitia, que cada Santo Rosario que se eleve desde la Ciudad, el Valle de Arrastaria o Saratxo sea un grito de auxilio pidiéndote Madre por el fin de esta pandemia  que estamos padeciendo como prueba. Que tu esposo San José, también en este año josefino, te acompañe en la intercesión ante Jesucristo, nuestro Maestro.

Terminamos pidiéndote con la oración del Papa Francisco ante la pandemia que venimos haciendo desde hace ya más de un año:

Oh María, tú resplandeces siempre en nuestro camino

como signo de salvación y de esperanza.

Nosotros nos confiamos a ti,

 Salud de los enfermos,

que bajo la cruz estuviste asociada al dolor de Jesús,

manteniendo firme tu fe.

Tú, Salvación de todos los pueblos,

sabes de qué tenemos necesidad y estamos seguros que proveerás,

para que, como en Caná de Galilea,

pueda volver la alegría y la fiesta después de este momento de prueba.

Ayúdanos, Madre del Divino Amor,

a conformarnos a la voluntad del Padre

y a hacer lo que nos dirá Jesús,

quien ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos

y ha cargado nuestros dolores para conducirnos,

a través de la cruz,

a la alegría de la resurrección.

Bajo tu protección buscamos refugio,

 Santa Madre de Dios.

No desprecies nuestras súplicas

que estamos en la prueba

y libéranos de todo pecado, o Virgen gloriosa y bendita. Amén.

 

Que eres Madre del Amor, todo el mundo lo atestigua.

Madre amada de la Antigua, no nos niegues tu favor.

 

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar