Las actuales circunstancias sanitarias del COVID-19 exigen evitar aglomeraciones y la movilización de personas. Por esto, el equipo parroquial ha decidido no hacer las bendiciones de San Blas en el modo tradicional, que mueve a mucha gente, y ha previsto una fórmula de bendición para hacerla en cada casa.

Altar de San Blas en la Antigua (foto portada). Las esculturas representan a la madre apurada y a su hijo a punto de asfixiarse por una espina ante San Blas que realiza el milagro de la sanación. En segundo plano, la pintura refleja el momento del martirio del santo Blas.

Es costumbre muy antigua llevar a bendecir cordones, tortas y otros alimentos por San Blas. Se busca el bien de todos los de casa, y se pide a Dios salud, especialmente, protección de las afecciones de garganta, y que haya suficiente alimento. Contamos con la intercesión de “SAN BLAS obispo de la ciudad de Sebaste (Armenia) que fue martirizado en ella a 3 de febrero junto a los dos niños que están delante del Santo”. (Nota al pie del cuadro en el Santuario de La Antigua).

MODO DE PROCEDER A LA BENDICION

Antes de comer, y en presencia de la familia, invitamos a la oración.

En el nombre del Padre

Recordamos brevemente a quienes carecen de buena salud y de alimentos. A continuación:

ESCUCHEMOS LA SAGRADA ESCRITURA 

Del libro del Génesis 1, 29-30  “Mirad, yo os doy todas las plantas de la tierra que producen semilla, y     todos los árboles que dan fruto. Todo eso os servirá de alimento. Pero a los animales salvajes, a los que se arrastran por el suelo y a las aves, les doy la hierba como alimento.” Así fue, y Dios vio que todo lo que había hecho estaba muy bien.

Salmo 104, 14-15        Cuántas son tus obras, Señor.

Ayudas al labrador a sacar pan de los campos, y vino que alegra el corazón y aceite que da brillo al rostro y alimento que da fuerza. Cuántas son tus obras, Señor.

Escuchemos a Jesús en el Evangelio según san Mateo 7, 7-11

«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente?   Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden!» 

Reconozcamos el tiempo perdido cuando hemos gozado de buena salud. El bien no realizado por excusas baratas. La gratitud no expresada por los favores recibidos. La palabra de ánimo callada. El recuerdo ya lejano del último gesto solidario. Pero también la oportunidad de bendecir y hacer el bien a quienes ciertamente lo necesitan, al recordar a este santo auxiliador, el más conocido de la antiquísima, sufrida y gloriosa Iglesia de Armenia, muerto hacia el año 316, cuya leyenda está enriquecida de muchos milagros.

 

BENDICIÓN DE SAN BLAS, OBISPO Y MARTIR,  3 de febrero

Señor Dios nuestro, creador del universo y Padre de bondad. Consagraste el día de hoy con el martirio de San Blas, insigne obispo de tu Iglesia, a quien concediste, entre otras gracias, la de curar con tu poder las enfermedades de la garganta. Imploramos encarecidamente tu misericordia y te pedimos que bendigas (X) y santifiques estos cordones, torta y alimentos que te presentamos con fe y devoción, en familia, en este año de pandemia del covid-19, para que al comerlos nos veamos libres de toda dolencia de garganta y enfermedad de cuerpo y alma, y gocemos de suficiente salud para alabarte. Mueve nuestro corazón a la solidaridad para servir cada día a los hermanos necesitados, gracias a los méritos y a la intercesión de tu mártir y obispo San Blas. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. AMEN.

Muchos llevan el cordón al cuello durante 9 días. Luego  se lo quitan.

Al comer algo de lo bendecido, se santiguan antes de ingerirlo.

 

Recemos un Padre Nuestro,

Por el descanso eterno del más de millón y medio de personas fallecidas por el COVID-19 en el mundo, y por todas las familias que lloran su muerte, por los contagiados, por enfermos con complicaciones , por los moribundos, por todos los trabajadores sanitarios e investigadores, por las autoridades y por toda nuestra familia, para que aprendamos el valor de la salud, del alimento, del trabajo y del compartir.

 

Oh María, Madre y Señora Nuestra de la Antigua, tú eres

Madre del Amor, Salud de los enfermos, Modelo de Esperanza.

Confiamos en ti, y nos ponemos a la sombra de tu manto.

Tú miras por nosotros para que vuelva la alegría, la salud,

el trabajo y también la fiesta después de esta dura prueba.

QUE ERES MADRE DEL AMOR, TODO EL MUNDO LO ATESTIGUA.

MADRE AMADA DE LA ANTIGUA, NO NOS NIEGUES TU FAVOR.

 

Sugerencia musical:   DIME CÓMO SER PAN  de Salomé Arricibita    https://youtu.be/rQQRt4G9Zb8

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